Dieciocho engranajes, de Nieves Delgado

Uno de los libros que marcaron mi adolescencia (y provocaron mi amor eterno por la ciencia ficción) fue Yo, Robot, de Isaac Asimov. Tras leer este y otros libros del creador de las Tres Leyes de la Robótica, parece que ningún otro autor que trate este tema puede sorprender. Ya me retracté de esta idea cuando reseñé Fábulas de Robots, de Stanislaw Lem. Ahora me vuelvo a retractar y me produce mucha alegría hacerlo con una autora española de ciencia ficción.

Los relatos de Nieves Delgado me han impresionado casi tanto como todos esos clásicos, no sólo porque las historias que cuenta sean buenas. La verdadera razón está en lo que hay detrás de cada una. Encontraremos desde hipótesis sobre la tecnología del futuro hasta planteamientos éticos o, incluso, metafísicos. Se nota que detrás de cada texto hay muchas horas de reflexión (tal vez toda una vida) sobre los temas de los que la autora quiere hablar.

Esos temas no se ciñen sólo al concepto “robot”. Sería mucho más preciso hablar de IA (Inteligencia Artificial) ya que algunos protagonistas tienen cuerpo físico pero otros no. Algunas de estas inteligencias son entes superiores que vienen de fuera de la Tierra. Otras, habiendo sido creadas por los humanos, han evolucionado hasta convertirse en algo nuevo, fuera del alcance del entendimiento de sus creadores. Así, Nieves Delgado recorre un amplio abanico de preguntas que podemos hacernos sobre la Inteligencia Artificial.

Aunque la autora no utiliza literalmente ni cita las Tres Leyes de Asimov, éstas sobrevuelan algunos relatos. Cuando no es así, hay otras leyes u otra lógica que dan solidez a los textos y casi los acercan a una literatura realista. Esto puede sonar contradictorio pero es que Nieves Delgado escribe una ciencia ficción pegada a la realidad. A su vez, mira al futuro a través de una tecnología que ya está, en parte, con nosotros. Esa mirada elegida por la autora da a sus textos otra característica destacable: son inquietantes.

Merece la pena hacer un repaso de los relatos que más me han gustado. Esta selección es una muestra de la variedad que el lector se encuentra a lo largo de Dieciocho engranajes:

  • Engranaje 5: Dariya. Este relato centrado en un interrogatorio policial me trae recuerdos en este caso de la excelente película Yo, Robot.
  • Engranaje 6: Segadores. El texto habla, sin mencionarlo, del mal que representa la raza humana y el desastre que en realidad es el Planeta Tierra.
  • Engranaje 8: No habrá lápidas. Lo mejor de este texto es que es el más centrado en personajes (humanos) de todo el libro. Es una buena muestra de que tanto si los protagonistas son humanos como si no, Nieves Delgado sabe manejarlos a la perfección.
  • Engranaje 11: Génesis. Diría que es mi favorito y plantea una gran pregunta: ¿tenemos derecho a crear una inteligencia artificial si consideramos los propios derechos de esa inteligencia artificial?
  • Engranaje 13: Casas rojas. A este relato le tengo un especial cariño ya que lo leí mucho antes de conocer la existencia de este libro. Fue en el club de lectura que coordina en Madrid la también escritora de ciencia ficción Lola Robles. El texto habla de la esclavitud sexual y de la ética en el uso de los robots.
  • Engranaje 18: Perlas negras. Como microrrelato, es un buen ejemplo de la poética que a veces salpica el estilo de la autora. Sin embargo, es más habitual un estilo sencillo que no empañe la complejidad de los temas tratados.

La perpetua sombra de Asimov en el libro se concreta en el relato “La Cuarta Ley”. Además, hay otro homenaje al maestro que supo, como nadie, mezclar la ciencia ficción con el horror gótico:  Lovecraft. Se trata del relato “El color que salió del agua”.

El libro de Nieves Delgado es tan ameno en cuanto al estilo y argumentos, como profundo en los temas tratados. Es fácil de leer y aporta una sensación de sorpresa relato tras relato. Además, esta variedad no afecta a la coherencia de la antología. No creo que sea necesario insistir pero lo hago: Dieciocho engranajes es un libro más que recomendable.

Como curiosidad final, quisiera añadir que la ilustración de portada es de Ricardo Muñoz, quien también realizó la ilustración para la portada de mi novela El Templo de los Inocentes. La diferencia de estilo llama la atención y es que el artista ha sabido adaptarse a la perfección a un libro de ciencia ficción y una novela de fantasía juvenil.

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¿Has leído Dieciocho engranajes? ¿Qué opinas del libro? ¿No lo has leído pero después de esta reseña tienes ganas de leerlo? Sea lo que sea, deja tu opinión en los comentarios y comparte la reseña para generar debate en otros foros. No hay nada como hablar sobre libros, ¿verdad? Si estás aquí, es porque piensas lo mismo.  icon-smile-o

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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