La Cena Secreta, de Javier Sierra

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Martin A. La ReginaLa decisión de leer este libro no ha estado motivada por lo que esperaba encontrar en él, sino porque tenía ganas de acercarme a este autor, que es uno de los más mediáticos del panorama nacional además de un respetado “superventas”. Si al final se trató de “La Cena Secreta” fue simplemente porque este libro y no otro, cayó en mis manos.

Me cuesta hacer una valoración positiva de la novela, a pesar de que no puedo negar sus cualidades. La historia está bien trazada y va generando algo de suspense; aparecen personajes muy atractivos (literariamente hablando) como Leonardo da Vinci o Marsilio Ficino; el contexto también es muy atrayente pues el argumento se desarrolla en pleno Renacimiento, mientras Leonardo está pintando La Última Cena; la presencia de la herejía Cátara también es interesante, considerando que es uno de esos episodios históricos que no suelen aparecen en los libros de texto. En resumen, tiene muchos ingredientes que explican su gran éxito de ventas internacional así como otros reconocimientos.

Sin embargo, no he podido evitar tener durante toda su lectura una sensación de déjà vu, debido a que hace años leí El código Da Vinci. No voy a entrar en el asunto de cuál de las dos novelas está escrita antes, pero la de Dan Brown pareció ser el origen de esa moda de thrillers históricos envueltos en enigmas, sectas secretas e interpretaciones atrevidas de ciertas obras de arte y dio lugar a muchos otros “best-sellers” que leí en su momento. Creo que fue una moda, y digo “fue” porque al menos para mí ya pasó. Después de haber leído a Dan Brown, a Katherine Neville o a Matilde Asensi, leer más obras que siguen esta tendencia sólo me aporta más de lo mismo.

Puede que a muchos lectores de este post, La Cena Secreta os proporcione un buen rato de entretenimiento y lectura agradable dependiendo de cual sea vuestro historial de lecturas. Pero si ya habéis pasado por autores de este tipo y habéis llegado al mismo nivel de hartazgo que yo, este libro resulta totalmente prescindible.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Soy escritora de fantasía y ciencia ficción. Mi primera novela, El Templo de los Inocentes, está disponible en formato digital en Amazon. Creé este blog porque la lectura y la escritura se deben compartir. Bienvenido/a. Participa. Comparte. Sugiere. Disfruta.

3 Comentarios

  1. Como bien dices el tema está muy manido. Dan Brown plagió en cierta medida la leyenda de la descendencia de Cristo que Peter Berling trató en la saga de “Los hijos del Grial”. Lo demás es rizar el rizo y en mi opinión la novela pseudohistórica de corte esotérico no está muy bien representada ni por Brown (aburrido), ni por Asensi (previsible y vacua), ni por Sierra (flojo) ni por Neville (mucho promete y poco nos deja).
    Personalmente creo que los maestros de narrativa de este género son Umberto Eco y Peter Berling y si de misterios queréis saber no hay como ir a las fuentes.
    Eso o ver a Indiana Jones tratar con los nazis (siempre hay gente rara por el mundo con o sin sombrero que se mete en extraños agujeros).
    En cualquier caso lo anteriormente escrito es solo una opinión
    Un saludo

  2. La verdad es que no se sabe qué fue antes, ¿el huevo o la gallina? A mí el Código Da Vinci de Dan Brown no me gustó. En el caso de La Cena Secreta, es una historia bien montada, pero que no me ha aportado nada más. He intentado leer alguna novela más de Javier Sierra, pero no me han quedado fuerzas para pasar de las primeras páginas. Las novelas de tipo pseudohistórico no terminan de encandilarme porque me da siempre la sensación de que me cuentan verdades a medias.

  3. Pues yo me lo pasé pipa con “El Código Da Vinci” (o sea, con alocada fuga de los protagonistas, que resuelven acertijos por el camino, con unos polis muy tontos, todo ello envuelto en misterios pseudohistóricos). Quizá porque la leí en inglés. Respecto a “La cena secreta” de Sierra: sensación general de insulsez. Prescindible. Guau, qué pedazo de misterio: residuos cátaros en la Italia del Renacimiento. ¿Y? Da Vinci mete un mensaje oculto en “La última cena”. ¿Y? Personajes planos. Trama que ni fu ni fa. Hasta cierto punto, es una versión aguada de “El nombre de la Rosa”. Sierra es un tío muy majo y algún mérito tendrá, y nadie va a negar que se deja la piel a la hora de promocionar sus libros con enorme simpatía, pero da mucho que pensar que “La cena secreta” sea un best-seller. Este es el auténtico misterio: que una promoción bien orquestada haya convertido en fenómeno de ventas una novela -a veces ni eso- que es muy poquita cosa. Talar árboles para esto…

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