Una Ciudad Flotante, de Julio Verne

Se lee en 2 minutos

portada-una_ciudad_flotanteJulio Verne es uno de los autores más populares de todos los tiempos. Ello se debe no sólo al éxito que tuvo en vida sino a las múltiples adaptaciones que de sus obras se han hecho para el cine o la televisión. Al margen de su calado en la cultura popular, no debemos olvidar que es considerado junto con Lovecraft y H. G. Wells, uno de los padres de la ciencia ficción.

A menudo se le presenta como un “visionario” y en el caso de esta novela casi toda la historia transcurre en un gran trasatlántico de vapor que es considerado un precedente del Titanic. Por otra parte, los personajes principales hacen una travesía de Liverpool a Nueva York pero este viaje no suele quedar incluido dentro de los “Viajes extraordinarios” de Verne. ¿Cuál puede ser la razón?

En primer lugar, el viaje que se produce no tiene nada de extraordinario a no ser por las detalladas descripciones que el autor realiza del barco, su maquinaria y su funcionamiento. Desde mi punto de vista resultan a veces algo tediosas, aunque esto tal vez sea porque en la trama principal, que incluye los conflictos de los personajes, el suspense tarda en arrancar y durante numerosas páginas, el lector está esperando que ocurra algo, que cambie algo.

En segundo lugar, el origen y el destino del viaje no son tan importantes como el barco, que se convierte en contenedor de la historia. Es el que ha puesto en el mismo escenario a todos los personajes durante varias semanas y esa coincidencia pondrá en marcha la trama. Por otro lado, el barco es tan grande que hay personajes que tardarán en encontrarse y eso también será esencial. Sin embargo, cuando llegamos hacia la resolución de uno de los conflictos (que se traduce en un duelo, elemento muy decimonónico) va a ser la naturaleza quien decida su destino, y no el barco, por lo que este elemento va a perder peso en la historia. En conclusión: todos los detalles descritos (destacando sobre todo el gigantesco tamaño de la nave) queda relegado a una serie de datos técnicos que no tienen demasiado interés.

Creo que, al contrario que ocurre con otras  novelas de Julio Verne, “Una ciudad flotante” ha envejecido mal y al perder la frescura que debió de tener en su momento al ser publicada por entregas, también ha perdido la frescura para nosotros.

Aun así, nunca es una pérdida de tiempo leer a Julio Verne. Entretiene, es de fácil digestión y siempre hay elementos que te hacen sonreír y te sorprenden. Otra razón por la que merece la pena, llevándola a uno de los terrenos que más me interesan, es que he podido identificar ciertos elementos góticos y románticos que están muy presentes. Lo más destacado es la mujer misteriosa. En el caso de Julio Verne, además, no podemos olvidar cómo se ha convertido también en un referente de la estética Steam Punk que está tan de moda en estos últimos tiempos.

Acercarse a Julio Verne, da la posibilidad de elegir entre sus más de cincuenta novelas y sus numerosos relatos. Sea cual sea la elección, el lector siempre pasará un buen rato.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Soy escritora de fantasía y ciencia ficción. Mi primera novela, El Templo de los Inocentes, está disponible en formato digital en Amazon. Creé este blog porque la lectura y la escritura se deben compartir. Bienvenido/a. Participa. Comparte. Sugiere. Disfruta.

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