Willow, de Wayland Drew

willow-portadaMuy pocas veces he leído novelas que están basadas en películas. Confieso que tengo el prejuicio de pensar que son poco más que productos comerciales concebidos para su venta junto a otro “merchandising” de un film de éxito. Sin embargo, esta novela me ha hecho pasar buenos ratos y a pesar de conocer la película, su lectura me ha resultado interesante. Mi objetivo en esta reseña será explicar por qué merece la pena su lectura, especialmente a aquellos que, del mismo modo que yo, han visto la película (incluso si la han visto muchas veces).

En primer lugar se trata de lo que podríamos llamar un “universo expandido” ya que nos explica con mucho más detalle el contexto de la historia: la caída de Tir Asleen y el ascenso de Nockmaar bajo el control de la reina bruja Bavmorda. Así que el argumento, que no deja de ser la clásica lucha del bien contra el mal, adquiere mucha más profundidad en la novela.

Algo similar ocurre con los personajes, y en este sentido me ha gustado especialmente el desarrollo de Madmartigan, cuyo complejo pasado nos ayuda a entender mucho mejor su condición de mujeriego y sinvergüenza a la vez que es un excelente guerrero.

Otros aspectos de la novela no varían mucho con respecto a la película (precisamente el protagonista, tan apegado a su familia, sus valores y su aspiración a convertirse en mago resultan casi exactos en las dos versiones). Pero en general se puede decir que la magia es más potente y la maldad más cruel. Bavmorda resulta un personaje terrorífico, cuando en la película casi parece una bruja de cuento infantil. Hay escenas que no son, digamos, tan aptas para niños como las que vemos en la película, y las descripciones de las batallas (incluyendo heridas y muerte) son bastante explícitas.

En cuanto a su estructura, es muy sencilla, pues está dividida en doce capítulos de longitud similar. Pero en el desarrollo lineal del argumento, se van insertando otras historias que son las que nos amplían el pasado y hacen crecer el mundo de Willow. Tiene un buen ritmo y se ha cuidado el estilo. Se lee con facilidad y resulta muy visual gracias a la habilidad del autor para describir los lugares en los que se va desarrollando la acción.

En definitiva, podemos decir que aunque no sea un libro original (al estar adaptando una historia ya existente) y no pase a la historia de la literatura, es un texto correcto con el que lo pasaremos bien durante unas horas.

¿Qué más le podemos pedir a una novela?

 

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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