Voces que susurran, de John Connolly

portada-voces_que_susurranHacía mucho tiempo que tenía ganas de leer a John Connolly, uno de los autores de novela negra de mayor éxito en los últimos años. He empezado con este libro perteneciente a la serie de Charlie Parker. De hecho es uno de los últimos de dicha serie. No me importó esta elección puesto que tenía entendido que se pueden leer de forma independiente y, una vez leído, puedo confirmarlo. Hay algún detalle que parece tener continuidad en otras novelas y el protagonista, Charlie Parker, tiene una historia personal, familiar y profesional muy compleja, que sin duda será interesante seguir en el resto de los libros para poder profundizar aún más.

Pongámonos en situación. Lo primero es que Charlie Parker, aunque tenga nombre de músico de jazz, es un detective. Lo segundo es que aunque es un detective actual y la trama se desarrolla en torno al año 2009, la novela tiene una ambientación que nos recuerda a los detectives clásicos del cine negro y nos lleva a los años 40. Esto se puede ver en ciertos lugares, escenas y personajes y se potencia con la voz de Parker en aquellos capítulos en los que él mismo nos va narrando los acontecimientos en primera persona (no son todos así, puesto que la mayoría de los capítulos están en tercera persona de forma que se diversifican los puntos de vista y se nos proporciona una visión más objetiva de la trama).

Lo bueno de esta novela, y parece ser que es la nota distintiva en este autor, es que no se limita a copiar ese estilo de los autores clásicos de novela negra pues introduce un elemento inusual: los fenómenos paranormales. Al principio, esto aparece de forma muy velada de manera que uno no sabe si es real o irreal, pero a medida que la historia se va desarrollando, lo fantástico va adquiriendo más y más peso y se producen escenas de puro terror. Dado el contenido, el tipo y la potencia de las imágenes me atrevería a calificarlo como terror gótico.

Por otra parte, el misterio que Charlie Parker debe resolver está relacionado con temas muy interesantes: la guerra de Iraq, los trastornos psicológicos que sufren algunos soldados a su vuelta, lo maltratados que son por el gobierno de EE.UU. que no atiende a sus problemas y el expolio de obras de arte que se produjo en el Museo Nacional de Iraq. Todo está bien entrelazado y documentado (el autor incluye una bibliografía al final y una mención a las personas que le han aportado testimonios reales).

En la novela aparecen muchísimos personajes configurando lo que podría ser una novela coral. De hecho, ya he dejado entrever antes que Charlie Parker no es un protagonista que monopolice la historia, puesto que algunos capítulos se centran en él y otros no. Respecto al resto de los personajes están tratados con la suficiente profundidad para entenderlos bien y para imaginar la historia que hay detrás de cada uno. A su vez forman un mosaico que contribuye a crear ese ambiente sórdido que Connolly situa en la ciudad de Maine: bares decadentes, contrabando a través de la frontera con Canadá, bandas mafiosas, y algún que otro personaje especialmente oscuro y misteriorso.

Como puede verse, hay una gran variedad de elementos atractivos, que junto con un estilo dinámico y un ritmo cuidado hacen de esta novela una lectura que no puedes dejar. Me di cuenta de que cuando estaba en la página 20, la novela me había enganchado por completo y lo más difícil, Connolly lo consigue: esa intensidad no decae en ningún momento.

Gran lectura para los amantes de la novela negra, siempre que no sean muy puristas y estén abiertos a dejarse sorprender por lo que puede estar más allá de lo real.

 

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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