Viajo sola, de Samuel Bjørk

portada-viajo_sola“Viajo sola” es una novela adictiva. En sus primeras páginas se nos muestra un caso de asesinato en el que somos testigos de una imagen tan impactante que no podemos dejar de avanzar en su lectura. Creo que el suspense y la tensión narrativa son los ingredientes que más atrapan a un lector de novela negra y en ese sentido a la obra de Samuel Bjørk hay que darle un sobresaliente.

Debo, eso sí, llevar la contraria a algunos críticos que afirman que en esta novela no se encuentran los clichés del género. Por supuesto que en “Viajo sola” hay algunos tópicos, pero eso no es siempre negativo. Escribir género negro requiere, no ya de tópicos, sino de ciertos elementos esenciales que hacen que una novela encaje en dicho género. Una vez asumido eso, está la destreza de manejar los tópicos dándoles una pequeña vuelta de tuerca y logrando que tengan un gran peso en la trama. De esa manera, no tendremos la sensación de que aparecen porque sí. Hablaré de tres de ellos.

El primero es el tópico del policía duro, bebedor y psicológicamente destrozado, cuya vida personal es un desastre. En este caso es una mujer, Mia Krüger, cuyo hundimiento personal va más allá de lo que encontramos habitualmente, y además, su situación familiar, su pasado y sus intenciones se entremezclan con la trama de forma tan natural que el personaje adquiere la dimensión que se merece un protagonista.

Por otro lado, la habitual pareja de policías: es frecuente que haya diferencia de edad para que uno sea más experimentado que el otro y que sus personalidades contrasten. En “Viajo sola” se trata de la propia Mia y de Holger Munch. Pero el autor aquí rompe el cliché y nos los muestra como parte de un equipo de trabajo en el que hay otros profesionales como la que se relaciona con la prensa o el hacker informático. Cierto es que resulta inevitable pensar en la Unidad de Análisis de Conducta de la serie de televisión Mentes Criminales, pero igual que en la serie, los personajes están bien desarrollados y vemos cómo reacciona cada uno ante el avance del caso. Por ello resulta un equipo creíble, humano y que no está ahí sólo para arropar a los protagonistas.

El otro tópico es el del asesino en serie. Un asesino que aterroriza a un país entero porque ataca a las víctimas más inocentes que existen: niñas pequeñas que están a punto de empezar su primer curso en el colegio. Un asesino que gusta del ritualismo, de la puesta en escena  y a quien le encanta lanzar mensajes a los detectives que tratan de darle caza. También ocurre algo que ya hemos leído y visto muchas veces: pequeñas pistas a lo largo de toda la trama, que aparecen en historias aparentemente periféricas y que después encajarán y le darán a una dimensión mayor de lo que esperábamos. Todo ello conduce a lo que debe ser una novela negra: averiguar, junto con el equipo de investigadores, quién es el asesino. Y en la resolución creo que el autor consigue romper también algunos tópicos. Pero sobre esto no puedo decir más.

Hay otros ingredientes que también son atractivos. Por ejemplo, los escenarios nórdicos, que ya se nos han hecho tan familiares en el género negro. En este sentido el autor utiliza muy bien tanto la gran ciudad como del aislamiento que hay en otras zonas, y eso hace posible algunos sucesos que van teniendo lugar, por lo que trama y escenarios están muy bien integrados. Por otro lado aparece una gran diversidad de temas: la familia (el papel que juegan hermanos, hijos y padres es esencial en algunos aspectos de la historia); la religión y las sectas; la pobreza; los malos tratos. Pero de nuevo no son temas que aparezcan por rellenar o porque al autor le apetezca hablar de ellos, sino que son elementos fundamentales en la trama.

En definitiva, es una novela compleja y bien construida, con una dosificación en la información tan bien medida que nos mantiene en vilo constantemente. Y lo más importante es que los personajes son interesantes. Y lo son todos, tanto los principales como los secundarios, logrando que nos metamos en la historia y tengamos la sensación de que estamos resolviendo el caso junto a ellos.

Leer “Viajo sola” es darse un homenaje como lector, disfrutar de esa contradicción de no poder parar de leer al tiempo que no quieres que la novela se acabe. Pero tiene su lado negativo: igual que les ocurre a los investigadores, no podremos dormir hasta que el caso se haya resuelto.

Compártelo enTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn
Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

3 Comentarios

  1. Me ha gustado mucho, también me ha parecido una novela bien construida y desarrollada y los protagonistas muy interesantes, no me importaría volver a leer algo suyo
    Besos

  2. Coincido en lo comentado en cuanto a los tópicos del género negro. Pero me ha gustado el protagonismo que en algunos momentos adquieren personajes secundarios. Cuenta también con los rasgos típicos de la novela nórdica. La trama bien hilada. No es una novela maestra, pero consigue mantener la atención en el relato.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *