Pon rostro a tus personajes

lecciones01Los personajes son una parte fundamental en una narración y, para darles vida y conseguir que sean sólidos, es bueno tener una imagen de ellos en nuestra mente. En este artículo no voy a entrar en cuestiones psicológicas sino de apariencia física. A mí me cuesta concretar rostros en mi cabeza y tener una imagen real me ayuda a centrarme y a avanzar con la narración.

La solución que utilizo a veces (en concreto me sirvió para trabajar con los personajes de una novela) es hacer búsquedas de imágenes en Google. Te lo puedes proponer como un juego en el que, como escritor, puedes convertirte en un director de casting. Se me ocurren tres casos:

1) Para tu película quieres rostros desconocidos. Haz una búsqueda genérica, por ejemplo: “hombre calvo de mediana edad”o “chica morena de pelo rizado”. Google te mostrará una extensa galería de imágenes, entre las que puedes localizar una que se ajuste a tu personaje. En ocasiones, como en el segundo ejemplo, las primeras imágenes que aparecen pertenecen a gente famosa o supermodelos guapísimas. Si tu personaje no es una diosa de la belleza, avanza en los resultados de la búsqueda y verás como acaban apareciendo fotos de gente corriente.

2) Tu película necesita actores consagrados (¿quién no ha pensado, al escribir, en los actores que interpretarían a sus personajes?). Ahora puedes contratarlos para la versión cinematográfica de tu historia: busca imágenes de esa persona hasta que encuentres la que  mejor encaje con lo que necesitas. En mi caso, con un personaje de la novela, tuve una epifanía: la actriz elegida sería Anette Bening. Busqué y me resultó fácil encontrar una imagen que funcionara.

3) Si alguno de tus personajes está inspirado físicamente en una persona de tu entorno (y quieres darle trabajo en tu película) procura conseguir una fotografía de esa persona.

El propósito de esta búsqueda de imágenes es que las guardes en la carpeta donde tienes tu archivo de texto. Así podrás recurrir a ellas cuando lo necesites. Este método puede parecer una tontería pero cuando estamos atascados con nuestros textos, cualquier recurso que nos ayude a avanzar es bienvenido. Tendrás dos ventajas fundamentales:

1) Si necesitas hacer descripciones físicas detalladas, las fotografías serán una ayuda perfecta. Como ejercicio de escritura en sí mismo es interesante jugar con el lenguaje y buscar adjetivos o expresiones que te ayuden a reflejar con palabras la esencia de un rostro en particular.

2) Si no vas a entrar en detalles (algo recomendable si tu texto es un relato corto) una imagen clara de tu personaje te ayudará a pensar en sus movimientos, acciones y reacciones, que sí serán necesarias en el texto, independientemente de su extensión.

Este recurso puede utilizarse con lugares, objetos… cualquier cosa que no consigas concretar en tu mente, y te ayudará a transformarla en palabras. A mí me sirve, como he dicho, en la cuestión de los personajes.

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*Imagen tomada de freepik.es

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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