Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut

portada-matadero_cincoTodas las reseñas que escribo aquí están hechas desde mi propia vocación de escritora, desde mi amor por la lectura pero, sobre todo, demasiado a menudo desde la más completa ignorancia.

Pocas veces he sentido tanta impresión de no saber nada, como al enfrentarme a este libro. Igual que en otras ocasiones, llegó a mis manos por casualidad, sabiendo (o suponiendo) que se trataba de una novela de ciencia ficción. Cuando leí el primer capítulo, descubrí un relato de autoficción en el que el autor habla de cómo prepara la redacción de este libro, en el que le quiere sobre todo hablar del bombardeo de Dresde, del que él mismo fue testigo. Reflexiona sobre la guerra a través de un personaje, que insiste en que odia las películas bélicas donde salen hombres maduros al estilo de John Wayne que no tienen que ver con la realidad pues los soldados son chicos jóvenes, prácticamente niños.  La forma en la que este personaje explota y arroja esa idea me impresionó tanto que inmediatamente supe que estaba pasando las páginas de un libro muy grande. Eso sí, pensé que me había equivocado de género y que iba a tratarse de una novela sobre la Segunda Guerra Mundial en la que me iba a encontrar reflexiones muy poderosas.

En eso último no me había equivocado pero en descartar el género sí. Porque Matadero Cinco es, en efecto, una novela de ciencia ficción. Aunque sin duda, es mucho más que eso y es una obra que no puede ser reducida a una sola etiqueta ni a un análisis simple como el que yo quiero plasmar aquí.

Volviendo a la sensación de ignorancia total que se ha apoderado de mí con esta lectura, ésta me coincidió con la realización de un curso intensivo de “Literatura prospectiva y de ciencia ficción”, nada menos. En una de las sesiones, sale el tema de los viajes en el tiempo y yo comento que estoy leyendo Matadero Cinco, un libro del que yo desconocía su existencia hasta unos días atrás. Cuál fue mi sorpresa cuando varios compañeros del curso lo conocían y el profesor comenta que todos los años se publica en algún lugar un estudio crítico sobre esta novela, y que, por supuesto, es un clásico. ¿Comprendéis por qué en ese momento me sentí una inculta total?

Sin embargo, me alegro. Me alegro de haber abierto estas páginas sin saber a lo que me enfrentaba, sin esperar nada y haberme podido dejar sorprender por uno de los libros más complejos e impactantes que he leído últimamente. No quiero que aquí “complejo” parezca un sinónimo de “difícil de leer”. Al contrario: es un libro que se lee con facilidad, y sus agudos toques de humor (humor muy negro, eso sí) hacen que los terribles hechos que cuenta a veces, se puedan digerir sin problemas.

Lo que sí es cierto, es que para disfrutar de Matadero Cinco hay que tener la mente abierta para aceptar una estructura, que en principio, resulta bastante caótica. Y es que el protagonista del libro, Billy Pilgrim (un personaje riquísimo en matices, más allá de lo que se incluye en la narración) tiene la capacidad de viajar en el tiempo. No contaré por qué, ya que me ha parecido de las cosas más divertidas del libro y no quiero estropear la lectura a nadie. Ese hecho, le sirve al autor para dar saltos temporales constantes, de manera que la vida de Billy Pilgrim se nos narra a través de fragmentos, que forman un puzzle que el lector tendrá que armar en su cabeza. Esas piezas tienen todos los colores y formas posibles: la guerra, el hambre, el cansancio, el éxito profesional, el matrimonio, la infidelidad, los viajes en el tiempo, y ese otro detalle que no quiero desvelar. Hay mucha variedad, como puede verse, pero la guerra lo inunda todo. No se describe al detalle: no encontraremos batallas, ni estrategias, ni masacres, ni apenas disparos… sino el absurdo total y absoluto, que lleva a una persona normal, como cualquiera de nosotros, a sufrir las penurias más insoportables. Contadas, eso sí, con el humor y la ironía de los que hablé antes.

No me siento capaz de decir nada más, y puede que ésta sea una de las peores reseñas que he escrito. Pero ojalá sirvan todas estas impresiones para que os animéis a leer este libro y a dejaros llevar por Billy Pilgrim, viajero en el tiempo, óptico, y soldado cuando las circunstancias se lo exigieron.

La fantasía de sus páginas, su estructura narrativa y la mente de Billy Pilgrim serán cajas de sorpresas para cualquier lector porque, ¿quién sabe lo que pasa por la cabeza de Billy Pilgrim? ¿O es la cabeza de Kurt Vonnegut?

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

2 Comentarios

  1. Me haces sentirme otro inculto total, y me apunto el libro que tan bien has reseñado.
    Besos.

    • Quien tiene una larga lista de libros pendientes de leer siempre se siente un inculto. Y, ¿quién no tiene esa lista? Espero que te guste. Un libro, sin duda, sorprendente.

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