Más Allá del Planeta Silencioso, de C.S. Lewis

portada-mas_alla_del_planeta_silenciosoLewis es un nombre fundamental cuando recorremos la etapa clásica de la fantasía épica. Sin embargo, no que hay que olvidar que este autor se acercó también a la ciencia ficción. Esta novela (primera parte de la Trilogía Cósimica) fue escrita en 1938 así que está dotada de un encanto muy especial dentro de este género: describir un viaje espacial antes de que esto fuera posible. Por ello, el escritor imagina su propio modelo de gravedad cero, la luz solar que entra por las ventanas de la nave, o el escaso tiempo que tardan en llegar al planeta Malacandra (no diré de qué planeta real se trata, porque no se revela hasta bien avanzada la historia).

El lector debe entender en qué momento fue escrita y dejarse llevar por la imaginación y por unas descripciones tremendamente visuales que alcanzan sus mejores momentos cuando recorremos los paisajes de Malacandra y vamos conociendo a sus habitantes.

El protagonista, Ransom vive una aventura involuntaria, arrastrado por otros dos humanos, situación que se aprovecha para reflexionar sobre la bondad y la maldad de la raza humana y por qué ésta última ha arraigado tanto en el planeta Tierra. Nosotros compartimos con él esa aventura y aprendemos cómo viven, como piensan, cómo aman y cómo mueren los Sorns una vez que le han acogido. Este aspecto, me atrevería a decir metafísico, engrandece más aún la novela, entrando en una reflexión sobre los sentimientos, la muerte, la espiritualidad y la convivencia entre especies.

Su estilo narrativo es sencillo, pero preciso. Nos conduce con facilidad a través de una acción que aún con sus detalladas descripciones avanza a un ritmo agradable. Nunca nos aburrimos por dos razones: en Malacandra jamás dejan de ocurrir cosas y Ransom no pasa un solo día sin aprender algo nuevo.

Más de una vez he leído la primera parte de una saga sin decidirme a continuar por no esperar nada que las siguientes partes puedan aportarme. Sin embargo en este caso, quiero volver a viajar con Ransom y con Lewis hasta otros planetas y conocer a otros seres.

No puedo evitar cerrar con esta idea: me encanta imaginar a los Inklings, ese grupo que formaron académicos y escritores en la Universidad de Oxford que incluía a Lewis y Tolkien, como unos seres casi extraplanetarios. Se atrevieron a impulsar una literatura diferente y nos regalaron a todos sus mundos de fantasía.

Compártelo enTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn
Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *