Lucky Starr. Las lunas de Júpiter, de Isaac Asimov

portada-lucky_starr_las_lunas_de_jupiterEsta es una de esas lecturas que hago casi por casualidad. Me gusta que los libros me busquen a mí en lugar de yo a ellos y si se trata de una novela de Isaac Asimov, me alegro de que me encuentren.

Cuando Asimov publicó el primer volumen de la serie Lucky Starr en 1952, lo hizo bajo el seudónimo “Paul French” ya que la obra fue un encargo de sus editores con vistas a realizar una posible serie de televisión (más información en el blog “Lecho de pulgas”). Al final, no hubo serie y al autor no le importó recuperar su propio nombre para ediciones posteriores. De todas formas creo que hubiera sido imposible esconderse ya que, al menos en esta novela, aparecen las Tres Leyes de la Robótica.

Lucky Starr es un detective espacial que trabaja para el Consejo de la Ciencia y que es enviado a resolver diferentes misiones. “Las lunas de Júpiter” es el número cinco de la saga (año 1957) y en él Lucky Starr tendrá que desenmascarar a un espía siriano que está poniendo en peligro un importante proyecto de investigación. El libro es una mezcla de géneros que resulta curiosa.

Por un lado, es una novela de detectives clásica que me ha recordado la estructura y desarrollo de algunas tramas de Agatha Christie. Asimov está muy lejos de la maestría de la escritora, el nivel de suspense deja bastante que desear y el final es bastante previsible.

Por otro lado, es una novela juvenil de aventuras. Tal vez por eso tiene bastante acción y resulta fácil de leer. El inconveniente es que el argumento es un poco simple y los diálogos son planos y demasiado informativos.

El tercer género al que pertenece “Las lunas de Júpiter” es lo que yo llamaría el género Asimov. Decir ciencia ficción se quedaría corto teniendo en cuenta que él es una verdadera institución en el género. Nos encontramos las Tres Leyes como eje central de la trama, además de un gran detallismo a la hora de describir la tecnología o, en este caso, el funcionamiento del sistema joviano. Aquí logra pasajes muy visuales en los que el lector puede situarse en otros horizontes. En sus descripciones aparecen cielos en los que Júpiter y sus satélites provocan eclipses, auroras y ocasos que uno puede imaginar de gran belleza. Otra creación que me ha parecido magistral (ignoro si aparece en algún otro texto) es la Rana-V. Se trata de un animalito procedente de Venus que tiene el sistema de defensa contra los depredadores más astuto que uno pueda imaginarse.

La novela está muy lejos de ser una obra maestra, pero es entretenida y presenta grandes aportaciones para los aficionados al género. Los que somos así debemos leer a nuestros propios clásicos.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

2 Comentarios

  1. En el libro Opus 100 de Isaac Asimov, que estoy leyendo en este momento, se comenta la novela de Lucky Starr en la Lunas de Júpiter, por lo que me puse a buscar más información. Yo soy un afinado a leer los documentos de divulgación científica de Isaac Asimov, pero las novelas de Isaac Asimov, me ha llamado la atención, la trilogía de la Fundación que en forma accidental leí hace tiempo ya, pero descubrí la vena científica de Isaac Asimov, además de sus libros de historia. Lamentablemente don Isaac nos dejó hace 25 años, pero de todos modos, hubiese sido poco posible que sobreviviera para llegar a los 97 años que huviera cumplido el 2 de enero de este año, aunque en el último artículo sobre el tiempo de duración de la vida de los diferentes animales, en un libro que solo he encontrado en ingles y aleman con título en inglés: Of Time and Space an Another Things de la editorial Doubleday de 1965, comentó la posibilidad de que el ser humano, pudiese alcanzar la edad de 115 año. Lástima que no pudimos tenerlo en la tierra hasta esa muy venerable edad.

    • Tienes toda la razón, lástima que el maestro Asimov no haya vivido más tiempo. Afortunadamente fue un escritor prolífico y nos dejó muchas páginas con las que disfrutar. ¡Un abrazo!

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