Las Nieblas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley

portada-las_nieblas_de_avalonRecrear lo clásico siempre es arriesgado o incluso polémico. Pero en este caso, lo clásico (el mito artúrico) es desde hace siglos una materia universal a la que se han acercado multitud de autores tanto medievales, como modernos y contemporáneos.

El planteamiento de Marion Zimmer Bradley es original, puesto que pone la voz principal a las mujeres que forman parte de estas leyendas: Igraine, Morgause, Morgana, Viviana, y Ginebra esencialmente. El peso principal de la historia recae sobre todo en Morgana pero en realidad, la narración va centrándose en unas u otras protagonistas según lo requieren los hechos referidos. Casi podría hablarse de un protagonista colectivo pero siempre con mente, voz y ojos femeninos.

Aparecen, por supuesto, los elementos clave del mito artúrico: la isla de Avalón, la Dama del Lago, el Merlín (en este caso interpretado igual que la Dama, como un título que van a ostentar personajes diferentes), Excalibur, la Mesa Redonda, Camelot y la búsqueda del Santo Grial. Sin embargo, el hilo conductor de la historia es la rivalidad entre la expansión del cristianismo y los antiguos cultos paganos, que la autora centra en el culto a la Diosa Madre. Por ello, tanto Morgana como otras mujeres de la novela se presentan como sacerdotisas de dicho culto. La magia que lleva/n a cabo va más allá de la figura de una bruja o una hechicera (algo que es una visión cristiana de cualquier práctica pagana o heterodoxa) así que hablamos de una magia sutil pero muy poderosa, que le da a la narración un carácter sobrenatural mucho más profundo que en otras visiones más convencionales del mito artúrico.

Creo que es una novela especialmente recomendable para todos aquellos lectores familiarizados con estas leyendas, pero lo suficientemente abiertos y tolerantes para disfrutar de un universo casi nuevo que crea esta autora. Me parece un grandísimo acierto el punto de vista femenino ya que se pone el foco en personajes que aparecen en otros textos (sobre todo los clásicos) como secundarios y pasivos. Aquí, son ellas las que narran (y por tanto filtran a través de su propia visión) las hazañas de los Caballeros de la Mesa Redonda, pero también sus errores y debilidades, tanto en la batalla como en la vida en la corte. Pero no olvidemos que no sólo son las narradoras, sino que dirigen la trama, mueven los hilos y toman las decisiones importantes.

Si creíamos que el mundo medieval (ya sea histórico o legendario) era un terreno perteneciente a los hombres, no nos engañemos: hay otros puntos de vista posibles, y por lo tanto, otras realidades.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

2 Comentarios

  1. En su momento fue novedosa, pero inagura una corriente y un estereotipo que a mi se me han llegado a hacer antipáticos. Yo lo llamo “las sufraguistas”, mujeres que en ambientes de fantasía o ciencia ficción machistas, su único objetivo es convertirse en iguales a los hombres: no tienen ambiciones más allá de ello, no pretenden un mundo mejor, más justo, no se rebelan contra la tiranía más allá de la que va dirigida contra su sexo. Quieren el poder, pero no parecen querer hacer nada nuevo con él.

    Curiosamente es un tópico femenino que actualmente a menudo aparece en novelas de genero escritas tanto por hombres como por mujeres, como un tipo de secundario que busca la equiparación, pero que deja en el héroe (hombre, por supuesto), el papel de cambiar realmente el mundo. ;^)

    En las “Nieblas”, Morgana y su predecesora Igraine representan el mundo antiguo, intentando parar el torrente de cambios que la romanización y el cristianismo han traído, sin pararse a pensar en cuáles son los motivos para que ese cambio haya calado entre sus gentes, y aún a su torpe manera, equivocándose por el camino, quizás avocados desde el principio al desastre, son Arturo y sus caballeros los que anhelan un mundo mejor. Realmente, como “novela feminista” a mi se me queda pequeña en sus intenciones 🙂

  2. De “Las Nieblas de Avalon” se podría decir mucho. Es un libro que me cautivó en su momento porque narra una historia que es sobradamente conocida por un fan del mito artúrico y de las leyendas celtas como soy. Pero lo más atrayente es el Universo de brumas y la magia que subyace el texto. El hombre se nutre de leyendas y se nutre de magia y cuando la magia se retira porque la espada y la razón entran en el mundo de la mano de los hombres y de aquellos que quieren analizarlo todo, medirlo todo, contarlo todo, describirlo todo entonces es cuando ella se filtra por ese resquicio que deja la razón al otro hemisferio de nuestra mente, más irracional, más curioso, más mágico, más femenino.
    Para los que conocemos ese lado de la mente (la otra razon) no nos es extraño que Morgana pueda realizar esa magia que fascina o entrar en los reinos feéricos que para un ser del todo mental no sería nada más que una concesión literaria de fantasia, un mero cuento de hadas.
    Dejemos que lo crean, será más discreto y elegante saber en lo profundo que lo que otros sueñan está al alcance de la mano, justamente más allá de la niebla entre los páramos, al otro lado del mar del estío.

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