La torre prohibida, de Ángel Gutiérrez y David Zurdo.

portada-la_torre_prohibida“La torre prohibida” es una novela de terror que ganó el premio Minotauro en el año 2012. Este hecho y la curiosidad de estar escrita por dos autores llamó mi atención cuando la encontré, hace un tiempo, en una librería.

No estaba segura de cuál sería la calidad de la obra, puesto que era la primera vez que iba a leer una novela merecedora de este premio (consolidado como uno de los más prestigiosos en narrativa fantástica, de terror y ciencia ficción). En general, mis expectativas eran bastante altas pero se han cumplido sólo a medias. Por una parte la trama, la estructura de la novela y el nivel de suspense son muy interesantes y todo ello ha logrado que me quedara atrapada en la lectura casi desde el mismo momento de empezar. Por otro lado, creo que el estilo deja bastante que desear. Es un estilo muy plano, plagado de algunas frases obvias, además de párrafos y diálogos explicativos. No es el nivel estilístico que espero en una novela que ha ganado un premio importante.

Hay otros detalles extraños como, por ejemplo, que la “torre”, incluida nada menos que en el título, no aparece hasta mitad de la novela. Resulta bastante fuera de contexto y no hay ningún motivo para que sea una torre. Mi impresión es que parece más una excusa para lograr un título con gancho.

En cuanto a los personajes, me parece que hay algunos bien trabajados y otros que no terminan de encajar. Por ejemplo, el protagonista funciona muy bien y, teniendo en cuenta que está ante situaciones complejas, resulta sólido. Sin embargo, su mujer es demasiado perfecta y no resulta creíble. Así que en ese sentido, la novela es bastante irregular.

¿Cómo, entonces, un libro que me estaba pareciendo mediocre en muchos aspectos llegó a engancharme hasta leerlo casi de un tirón? La respuesta es una tensión narrativa de muy alta calidad, como explico a continuación.

La trama gira en torno a un periodista de sucesos que vivió una experiencia traumática cuando era reportero de guerra y que ahora vive con su mujer y su hijo. Pero también gira en torno al mismo periodista mientras está interno en una clínica especializada en pacientes con amnesia. He aquí el gran logro de este libro: tenemos dos novelas en una, que se van contando en paralelo y cuya estructura está tan bien armada que hasta el final no logramos saber cuál es el orden cronológico de las dos. Es decir, ¿este hombre tuvo un episodio de amnesia de la que se recuperó y ahora lleva una vida normal? O, ¿este hombre, que llevaba una vida normal, perdió la memoria en un momento de su vida y eso le hizo perder todo?

Esa ambigüedad carga toda la obra de suspense y la tensión también es intensa en cada una de las dos historias.
Así que ahí está la clave del éxito de esta novela que tiene algunas características criticables y, sin embargo, es capaz de atrapar a un lector. Al menos, lo hizo con esta lectora.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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