La princesa prometida, de William Goldman

portada-la_princesa_prometidaNo es la primera vez que llego a un libro después de haber visto la correspondiente película. Eso me pasa por ser casi tan cinéfila como fanática lectora. Ya le tocaba el turno a La princesa prometida, puesto que la película es un icono de la infancia para muchos a los que nos tocó vivir los 80, aunque la novela fue escrita en 1973.

La película es tan popular que seguramente que cualquiera que lea esta reseña conoce la historia y los personajes, e incluso recuerda esas escenas en las que en la época actual un abuelo le está contando el cuento a su nieto (actor que siempre recordaremos por la serie “Aquellos maravillosos años”). Pero hay algo que en la película se pierde completamente: el juego que el escritor lleva a cabo con el lector mezclando por completo fantasía y realidad.

William Goldman simula que La princesa prometida es un resumen que está haciendo de una obra antigua de un tal Morgenstern. Él está resumiendo el clásico, quitando las partes aburridas puesto que quiere que su hijo se lo lea. Desea, por encima de todo, despertar su amor por la lectura consiguiendo que esta historia le guste tanto como a él le gustó cuando su propio padre se la contó siendo niño. Vemos cómo esta idea tan compleja, en la película se ha simplificado ya que el juego de engaño y confusión sería muy difícil de plasmar en la pantalla.

Por todo esto tenemos una mezcla de historias que van mucho más allá del cuento romántico que trata sobre Buttercup y Westley. A saber: una ¿ficticia? biografía del autor en la que nos habla de su niñez; una historia familiar en la que aparecen su mujer y su hijo ¿ficticios?; la peripecia de su trabajo literario resumiendo la ficticia (aquí no lo pongo con interrogaciones) obra clásica de La princesa prometida que narra también la historia y cultura del reino de Florin (que, obviamente no existe); y las peripecias de su adaptación a guión y su producción cinematográfica ¿con elementos ficticios?

Es puro teatro, en el que verdad y ficción se mezclan por completo en una estructura cien por cien barroca en el sentido de espectáculo y engaño que los artistas barrocos plasmaban en sus obras (ya fueran óleos, edificios o jardines). El escritor juega con nosotros y si aceptamos ese juego, nos divertiremos mucho leyendo la novela.

Hace no mucho reseñé un libro de cuentos de Roald Dahl y en algunas de sus historias se utiliza una técnica parecida como, por ejemplo,en “La maravillosa historia de Henry Sugar” o en “Racha de suerte”. Estoy segura de que William Goldman tiene a este autor británico como una de sus referencias, aunque lleva esa mezcla de ficción-verdad a un extremo mucho más exagerado. Creo que en ese sentido, su técnica narrativa es digna de estudio, ya que si ese juego no se llevara a cabo de forma tan inteligente, la lectura de La princesa prometida resultaría ininteligible para un lector medio.

La parte técnica me ha gustado mucho, la trama que viven los personajes principales también, ya que Goldman recoge elementos esenciales de la novela de aventuras y lugares comunes de los cuentos clásicos. Hay espadachines, un malo que persigue a los amantes, piratas, forzudos, acantilados, ciénagas… No se puede pedir más a una historia de aventuras que además, se enriquece con esos elementos que he mencionado.

La única crítica que le hago es el personaje de Buttercup, ya que sería el equivalente al prototipo moderno de “rubia tonta”. Su mayor rasgo es la belleza, pero no es especialmente inteligente (por decirlo con suavidad). Es más, en muchos pasajes de la novela, se destaca su ignorancia y su estupidez. Si el autor pretendía con esto hacer una caricatura de la típica heroína romántica (puesto que Westley es sin duda el prototipo de héroe romántico) a día de hoy a mí lo que me llega es un personaje femenino flojo y con pocos valores a destacar. Cuando leo, me interesan especialmente los personajes femeninos fuertes, que se salten las normas y que rompan moldes. Eso no ocurre en La princesa prometida.

Aún con esa crítica, creo que la novela merece la pena ya que a primera vista puede parecer que se trata de una novelita romántica, de aventuras, etc. pero encierra muchas más cosas. Aquí sólo he pasado por encima de ellas para no privarte del placer de descubrirlas.

 

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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