La Niebla y la Doncella, de Lorenzo Silva

portada-la_niebla_y_la_doncellaLorenzo Silva es uno de esos escritores cuyo listado de obras publicadas da vértigo. Éste es el primer libro suyo que leo y por eso he elegido una novela policíaca, género al que más se le vincula, aunque sea un autor mucho más versátil.

En concreto se trata de la tercera entrega de la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, dos guardias civiles que se dedican a la investigación de homicidios. En este caso investigan un crimen por el que su principal sospechoso ya ha sido juzgado y declarado inocente. Deben volver a rebuscar, abrir otras líneas de investigación para tratar de descubrir al verdadero asesino.

He de decir que el tipo de personajes y los lugares donde transcurre la novela (Canarias y sus paisajes están muy bien integrados en la historia como si fueran un personaje más) me ha resultado exótico. Precisamente exótico por lo cercano. Hasta ahora la novela policíaca que conocía iba desde el “clasiquísimo” Arthur Conan Doyle, los clásicos Dashiell Hammett o Raymond Chandler hasta algunos de los, tan de moda últimamente, autores nórdicos (Larsson, tanto Asa como Stieg, Camilla Läckberg). Sin embargo, una novela como ésta nos plantea un escenario que podría rodear mi casa y unos protagonistas que podrían ser mis vecinos. Soy consciente de que esto suena muy ingenuo dada la cantidad de autores españoles que escriben novela negra, con legiones de lectores, y con ferias tan importantes como son Getafe Negro, la Semana Negra de Gijón, etc. Para mí, sin embargo, ha sido una primera experiencia y por eso no quiero dejar de reflejarlo aquí. He de decir también que la experiencia me ha gustado y por tanto, no será la última.

Por otro lado, no puedo dejar de pensar que una novela policíaca es un producto de consumo, que sigue unas fórmulas muy concretas al modo de una receta de cocina: si empleas los ingredientes adecuados en sus cantidades y proporciones correctas, el plato va a ser sabroso y vas a disfrutar de su degustación. Con esto quiero decir que “La niebla y la doncella” no está inventando la rueda pero tampoco le quito mérito: llevar a cabo una receta con éxito no es fácil. Además, esta novela cumple un requisito indispensable (que creo que es donde se presenta la mayor dificultad): no resultar previsible. Así que no solo funciona, sino que te atrapa y te hace disfrutar de su lectura. Entiendo, así, perfectamente el éxito de la serie Bevilacqua-Chamorro.

Me queda, sin embargo, una pregunta dando vueltas en mi cabeza: ¿qué tiene de especial la novela anterior de la serie, “El alquimista impaciente”, para haber ganado el premio Nadal? Porque el premio Nadal es mucho premio. Lo averiguaré algún día, pero de momento, y puesto que siempre prefiero diversificar mis lecturas, esta obra quedará en mi lista de “tareas pendientes”.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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