La mujer que vendía el tiempo, de Nuria Sierra

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Portada de La mujer que vendía el tiempo, de Nuria SierraEl peso de una novela no se mide por su extensión. La mujer que vendía el tiempo, de Nuria Sierra, es una novela breve pero contiene elementos tan significativos cuya presencia sólo es posible en una gran historia.

El libro recoge un momento de la vida de Ruth (inspirada por la figura real de Ruth Belville), una empresaria londinense que vendía tiempo. Aunque a priori esto parezca un argumento de ciencia ficción, se trata de un hecho mucho más práctico. Ruth ajustaba su reloj con el del Real Observatorio de Greenwich y después ponía en hora los relojes de todos sus clientes.

Este contraste refleja la manera en la que está concebida la propia novela, que filtra la complejidad y nos la devuelve en forma de lectura sencilla y placentera.

Por complejidad me refiero a la inmensa tarea, por ejemplo, de hablar de tres generaciones distintas. La autora modifica la edad del personaje histórico y así nos presenta a estas tres mujeres: Ruth, de mediana edad y que lucha por mantener a flote su empresa; Mary, su madre, una mujer impedida con muchos años cumplidos ya; y Erika, la joven empleada de Ruth, que apenas ha empezado a entender en qué consiste la vida.

Otro aspecto complejo es el momento en el que se enmarca esta historia: los bombardeos nazis sobre Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. El mundo estaba cambiando no sólo por la guerra que fracturaba la vida de los ciudadanos, sino porque la tecnología avanzaba a pasos agigantados y ya existían muchas maneras de controlar el tiempo más allá del Observatorio de Greenwich. Por todo ello, estas tres mujeres deberán enfrentarse a los nuevos tiempos y cada una lo hará de una forma distinta.

Con estos ingredientes la novela recoge muchos de los grandes temas como son el tiempo (por supuesto, es un tema central), la guerra, la vida y la muerte, el enigma de lo futuro, el enemigo invisible, etc. Además, en una época y un mundo dominado por los hombres, existían estas maravillosas excepciones: mujeres como Ruth Belville que tomaban las riendas de su vida y debían nadar contracorriente para encontrar su lugar.

Resaltando la idea que expuse más arriba, la autora sintetiza todos esos elementos en un libro de poco más de 100 páginas. Se puede degustar tranquilamente en una tarde (sugerencia: café calentito, mantas, música de Vera Lynn de fondo…).

La mujer que vendía el tiempo es una joya que se disfruta sin ningún esfuerzo, a la vez que se aprecia el esfuerzo que hay detrás. La labor de investigación, junto con un trabajo cuidadoso en la estructura y el estilo de la novela hace que esta no sea una novela histórica al uso. Es mucho más. Es, como se define en su contraportada, un “breve novelón”. “Novelón”, añado yo, en el mejor de los sentidos.

Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Soy escritora de fantasía y ciencia ficción. Mi primera novela, El Templo de los Inocentes, está disponible en formato digital en Amazon. Creé este blog porque la lectura y la escritura se deben compartir. Bienvenido/a. Participa. Comparte. Sugiere. Disfruta.

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