Imperio, de Orson Scott Card

portada-imperioSi alguien me preguntara cuál es mi autor favorito o incluso cuál es mi autor de ciencia ficción favorito, estoy segura de que no diría Orson Scott Card. Sin embargo, debo de sentir cierta atracción puesto que, una y otra vez, vuelvo a él.

Esta vez he elegido un libro difícil de clasificar en cuanto a su género. Podríamos decir que es una novela especulativa. Se acerca a la ciencia ficción con algún detalle que explicaré más adelante.

¿Por qué es interesante leer ahora esta novela de 2006? La respuesta es la obtención de la presidencia de Estados Unidos por parte de Donald Trump. Este hecho más mi lectura reciente de un libro que me impresionó enormemente (“Cuchillo de Agua” de Paolo Bacigalupi) me hicieron querer leer “Imperio” en cuanto me topé con su sinopsis.

El tema me interesa: una guerra civil en Estados Unidos planteada desde un punto de vista muy pegado a la realidad. Orson Scott Card hace una buena reflexion sobre la política de su país; saca a relucir las luces y las sombras tanto de los Republicanos como de los Demócratas; además, juega con el peso que pueden tener los grandes poderes económicos y el ejército. Todo ello hace que veamos esta situación hipotética bastante creíble. ¿Se acerca este libro a la distopía, de manera que podamos hablar claramente de ciencia ficción distópica? Diría que no y que “ficción especulativa” sería una buena catalogación.

No sólo se especula con la idea de esta guerra civil a través de la trama. El autor parece plasmar a menudo sus propias reflexiones. Como crítica diré que se le ve demasiado detrás del narrador, y muy a menudo. Lo bueno es que no parece inclinarse por ninguna posición política en particular. Estas reflexiones se complementan al inicio de cada capítulo con epígrafes sobre poder y política. Cada uno de ellos dejan al lector pensativo, lo cual es un aliciente en cualquier lectura.

Me divierte cómo el autor se ha permitido la licencia de introducir armas futuristas. En concreto aparecen unas que llevarán a cualquier lector a recorder la película “El imperio contraataca” (curioso que sea una película que habla de otro “imperio”). Orson Scott Card lo sabe y para que quede constancia, en la propia novela los personajes hablan de esa película. Así que con humor se ha utilizado un elemento que muy lejos del plagio, es un guiño a la saga Star Wars. Además, el uso de esta tecnología acerca el libro un poco más a la ciencia ficción.

Desde el punto de vista del estilo, en este autor siempre hay que destacar la profundidad de los personajes. Se enfrentan a dilemas difíciles de solventar. Por eso, las frecuentes escenas de acción se compensan con el mundo interior de los personajes que quedarán perfectamente definidos para el lector.

Respecto a los personajes hay algo muy llamativo: a mitad de la narración hay un cambio brusco de protagonista. Este cambio resulta, al principio, desconcertante. Sin embargo, cuando el lector entiende el motivo, se da cuenta de la grandeza de este narrador. Es un recurso que sólo puede funcionar así de bien cuando el autor tiene tantas “tablas” como Card. Ha publicado decenas de libros desde los años 70 y la lista de premios obtenidos es casi tan extensa como su bibliografía.

Leer un libro de Orson Scott Card, aunque no sea una de sus obras maestras, nunca supondrá una pérdida de tiempo. Siempre te va a aportar algo interesante en cuanto a la temática, el estilo, los recursos utilizados o muchos otros elementos.

“Imperio” impresiona porque asusta. Asusta porque es tan ficticio como posible en estos tiempos que corren.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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