Futuro azul, de Eoin Colfer

portada-futuro_azulUno de los momentos más interesantes que he vivido como lectora ha sido empezar una novela de ciencia ficción y tener la sensación de que estaba leyendo a Dickens. Me explico: si Dickens hubiera situado el orfanato de Oliver Twist en un escenario futurista, hubiera descrito el Instituto Clarissa Frayne para Chicos con Dificultades de Relación con los Padres. En dicho centro, los alumnos son utilizados como conejillos de indias para testear productos experimentales de distintas empresas, que pueden ir desde alimentos hasta cosméticos, pasando por medicamentos. No es difícil imaginarse la cantidad de efectos secundarios que producirán en estos chicos con desarraigo o huérfanos.

Pues así arranca “Futuro azul”, pero no creáis que esta novela es un drama. Al contrario, el autor desprende un fino sentido del humor que logra que, desde las primeras páginas, se nos instale una sonrisa en la cara que no nos abandonará hasta el final de la lectura.

Una vez que el primer capítulo te ha atrapado, el contexto se va desvelando poco a poco. El autor de la prestigiosa saga de Artemis Fowl nos presenta, en “Futuro Azul”, un escenario ciberpunk: Ciudad Satélite es una urbe controlada por el satélite Myishi 9, donde los jóvenes deben tener padres o si no, al menos, patrocinadores. Los no patrocinados como el protagonista de la novela, Cosmo Hill, ingresan en el Clarissa Frayne.

La verdadera aventura, sin embargo, comienza cuando Cosmo se escapa, y conoce a una extraña banda que se dedica a combatir a los seres azules que aparecen cada vez que algún desastre o gran accidente tiene lugar. A partir de ahí, el lector se da cuenta de que el verdadero tema de la novela es la amistad.

Los protagonistas son jóvenes, bien en edad o bien en apariencia (no desvelo más para no quitar la gracia a uno de los personajes más sorprendentes del mencionado grupo), y tienen que sobrevivir a un mundo adulto que es hostil y controlador. Estos personajes tienen a sus espaldas una historia que les marca; una serie de vivencias que les ha hecho sufrir y, en definitiva, les ha hecho ser lo que son. El autor juega a desvelarnos esta información a medias, de manera que el misterio sobre los personajes los enriquece, sin dejar al lector insatisfecho. Son personajes que recorren sentimientos elementales: amistad, amor, odio… pero no se recrean en ellos, pues la mayor parte del tiempo se ponen una coraza de cara a los demás. El autor, de forma sutil, nos deja ver lo que hay debajo de esa coraza así que nos podemos identificar con los personajes y adivinar lo que les ocurre por dentro.

El texto tiene un ritmo endiablado así que, como novela de aventuras, funciona a la perfección. Nos ofrece una mezcla del mundo tecnológico con el sobrenatural, aventuras urbanas estilo Matrix o escenarios que rememoran la estética de Mad Max (incluyendo carreras de vehículos). Mientras, la sombra de la gran corporación Myishi planea sobre los que creen haber escapado a su influencia.

En resumen: en “Futuro azul” encontraremos humor, aventuras y elementos ciberpunk combinados en una novela juvenil que puede gustar a un público de cualquier edad. No olvidemos, adictos a los libros, que cuando un libro tiene calidad, su lectura puede hacernos disfrutar como niños.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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