Eva Luna, de Isabel Allende

portada-eva_lunaSi alguien me pidiera que le recomendara una novela y supiera que ese alguien tiene predilección por personajes magníficos, extraños, únicos… sin dudarlo le recomendaría Eva Luna.

No sólo se trata de su protagonista, una niña pobre, huérfana desde los seis años y con una voluntad imparable de inventar historias y contar cuentos. Se trata de todos aquellos que se cruzan en su camino. Están los que la acogen y hacen de madre, de abuela, de padre, de hermana mayor y la ayudan a ver lo especial que es. También están los que le hacen daño y la empujan sin compasión a un mundo desalmado. Algunos de ellos rozan el peligro de acercarse a ciertos tópicos, pero Isabel Allende lo evita al dotar a todos ellos de alguna rareza que los hace superar cualquier comparación. Sólo por poner unos ejemplos: el embalsamador que experimenta con cadáveres; la yugoslava que fabrica la Materia Universal; el ministro que, a pesar de tener todas las comodidades en su casa, hace sus necesidades en una bacinilla; el profesor de italiano que desea ser una mujer; el comerciante turco cuya deformidad en la boca hace que siempre hable tapándose con un pañuelo; o la criada que guarda un ataúd en su habitación por si la muerte la sorprende antes de tiempo.

El tiempo y el espacio de la novela también pueden resultar tópicos, además de ser tributarios de Gabriel García Márquez (todos sabemos que Isabel Allende es una gran deudora del maestro). Sin embargo, ese país latinoamericano sin determinar que pasa de la dictadura, a la revolución, a la democracia corrupta, al conflicto con la guerrilla… es tan real que no podemos acusar a Isabel Allende sino de haber retratado algo que ya existe fuera de los libros. Además, esto le da una gran solidez a la historia que se narra.

Esa ambientación hace que los temas más intimistas se mezclen con cuestiones políticas de gran interés. Por un lado vemos el amor, la lealtad, la solidaridad y por encima de todo ello el deseo de superación personal que lleva a Eva a seguir adelante. Por otro lado la corrupción política, el poder de los militares, los ideales revolucionarios o la diferencia entre clases sociales.

Es un cóctel con muchos ingredientes que consigue un sabor raro y precioso, con un estilo narrativo directo pero también colorido que no da tregua: son tantos los acontecimientos que se suceden, que el lector no puede aburrirse jamás. Pero no resulta abrumado por tal avalancha, sino que según va leyendo, aún quiere más y eso es gracias a la pericia narrativa de Isabel Allende. Si Eva Luna es una contadora de cuentos, así es la novela que narra su vida: un gran cuento donde hay castillos y mazmorras, hadas madrinas y brujas, cazadores y príncipes encantados. Pero todo ello no ocurre “érase una vez” en “un reino muy lejano” sino en el siglo XX en cualquier país de América del Sur, donde sabemos que han existido y existen muchas Evas Lunas.

Compártelo enTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn
Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Soy escritora de fantasía y ciencia ficción. Mi primera novela, El Templo de los Inocentes, está disponible en formato digital en Amazon. Creé este blog porque la lectura y la escritura se deben compartir. Bienvenido/a. Participa. Comparte. Sugiere. Disfruta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *