Esperanza Mallagray habla sobre casas encantadas

articulo-casas1El pasado 28 de abril el taller de lectura Fantástikas organizado por Lola Robles nos ofreció en sesión especial la charla “El espíritu del lugar: las casas encantadas y la tradición del gótico femenino”. Esperanza Mallagray fue la encargada de guiarnos por un recorrido esencial para quien esté interesado en la literatura gótica o de terror y, sobre todo, para los que se sientan fascinados por las casas encantadas. En este post recojo algunas ideas que sirven como sugerencia de lectura y exploran textos precursores e influencias posteriores de la novela que nos sirvió como referente: “La maldición de Hill House” de Shirley Jackson (1959).

Lo primero que se planteó es que muchos textos sobre casas encantadas ponen su foco en un personaje femenino y conectan directamente con la literatura gótica: la historia se desarrolla en un lugar siniestro con personalidad propia, la figura maléfica suele ser masculina y las protagonistas son mujeres. Aunque Mallagray no quiso entrar en la polémica de si existe o no un “gótico femenino”, nos remitió a Ann Radcliffe y Anna Laeticia Barbauld como primeras autoras que reflexionan sobre el gótico.

Por supuesto, no se puede hablar de gótico sin mencionar “El castillo de Otranto” de Horace Walpole (1764), obra inaugural del género en la que el escenario de la historia es esencial, pero se trata de un castillo medieval y no de una casa o mansión contemporánea. Para encontrar eso debemos acudir a “La caída de la casa Usher” de Edgar Allan Poe (1839), otro texto fundacional que replantea el terror gótico convirtiéndolo en terror psicológico ya que la casa y la mente del protagonista son lo mismo. Igual ocurre en “Otra vuelta de tuerca” de Henry James (1898), novela en la que todo se cuenta desde la perspectiva de un personaje, de forma que el lector no puede saber si los fenómenos paranormales son reales o son producto de su mente.

Ambos textos están detrás de “La maldición de Hill House” pero aunque todos compartan la presencia del mal, en el lugar creado por Shirley Jackson hay algo nuevo: la casa tiene instintos asesinos. Está viva y es un monstruo. Entrar en ella es entrar en un cuerpo enorme que nos engulle. Por eso, dice Esperanza Mallagray, recoge los tres rasgos que plantea una de las teorías antropológicas de lo monstruoso: hibridación, gigantismo y capacidad para devorar. En medio de todo eso, la compleja mente de una protagonista, Eleanor, que vive su experiencia en la casa de manera muy distinta al resto de los personajes. La vida de Eleanor está marcada por la difícil relación con su madre. Así, con esta historia Shirley Jackson refleja un aspecto que aparece en muchas obras de este tipo: la dificultad de la maternidad tanto desde la perspectiva de la madre como desde el punto de vista de la hija.

Sobre “La maldición de Hill House” publicaré una reseña próximamente, pero aquí cierro con la idea de que los dos elementos clave en la novela son la casa y una mente femenina trastornada por la relación madre-hija. Con esas dos claves, Esperanza Mallagray nos recomendó cuatro lecturas que tienen un deuda con Shirley Jackson: “La casa infernal” de Richard Matheson (1971), aunque hay mucha más violencia física; “The house next door” de Anne Rivers Siddons  (1978), que lamentablemente no está traducida; “Flores en el ático” de V.C. Andrews (1979); y “Beloved” de Toni Morrison (1987).

AmityvilleVolviendo al tema de las casas encantadas, es curioso cómo han calado en el folklore norteamericano. Así, el libro “The Amityville Horror. A true story” (1977), que como su título indica se vendió como “no ficción”, batió récords de ventas y no faltan casos reales de personas que se obsesionaron con una casa.

Este fue el caso Sarah Winchester (1839-1922). En la mansión familiar se decía que ocurrían fenómenos extraños por lo que decidió buscar una médium y ésta le dijo que su familia estaba maldita por todos los que habían muerto a causa de los rifles Winchester. Para librarse de la maldición, tenía que seguir construyendo la casa y no terminarla nunca. El resultado, como puede verse en la imagen, es una casa absolutamente monstruosa y que cómo no, ha inspirado a escritores como Stephen King en la creación de la miniserie Rose Red (2002).

Mansión Winchester

Enlazamos así con el lenguaje cinematográfico y la recomendación de la película “Monster House” (2006) que engloba muchos elementos que se han mencionado: la casa, la figura masculina maléfica y opresora, la mujer encerrada cuya mente se fusiona con la casa, etc. En el cine también es interesante, tal como nos recordó Mallagray, la forma en que la ciencia ficción ha reinterpretado muchas de estas ideas convirtiendo las casas en naves espaciales pero que en esencia nos están contando historias semejantes. Tal es el caso de “Horizonte final” (1997) o incluso “Alien” (1979).

La cuestión es que los lugares fantásticos nos apasionan desde que Plinio el Joven escribiera el primer texto sobre una casa encantada en su carta sobre fantasmas allá por el siglo I, y nos seguirán fascinando cuando conquistemos otros planetas.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

3 Comentarios

  1. Muy interesante este resumen. La charla tuvo que estar genial….me apunto todos los títulos…por cierto,¿de “Beloved” hay traducción?

    • Genial, espero que disfrutes con las lecturas. Yo también he añadido las que no conozco a mi lista de tareas pendientes. “Beloved” está traducida lo que ocurre es que han mantenido el título en inglés. Un abrazo!

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