El juego de Ender, de Orson Scott Card

portada-el_juego_de_enderEl juego de Ender es un clásico ganador de los premios Nébula y Hugo y que todo aficionado a la ciencia ficción debe leer. Se publicó en 1985 y está basada en un relato del mismo autor publicado en 1977. La ventaja de leerla treinta años después es poder ser consciente de cuántas cosas anticipa, tanto a nivel literario como si pensamos en nuestra propia realidad.

“Ender” es el sobrenombre de un niño de seis años reclutado por la Flota Internacional, que prepara a otros niños y jóvenes para luchar contra una invasión extraterrestre. Los Insectores ya han atacado antes y se sabe que volverán, así que el planeta Tierra se prepara para la guerra definitiva. En ese contexto, el autor desarrolla un sistema de formación que está inspirado, a mi modo de ver, en la antigua sociedad espartana. El entrenamiento es duro, los profesores presionan a sus alumnos hasta que no pueden más, y fomentan o permiten la violencia entre ellos de modo que, lo que hoy llamamos acoso escolar, se convierte en parte del aprendizaje. En ese sentido la novela desarrolla una realidad terrible y descarnada, en la que Ender sufre física y psicológicamente, enfrentado no sólo al día a día sino a la responsabilidad que pesa sobre sus hombros: es mucho lo que se espera de él en el futuro.

El desarrollo psicológico está bien trabajado, a pesar de no ser un personaje fácil. Es más joven que los otros chicos, pero su mente es más adulta de lo normal. Es así en parte porque se ha estado preparando siempre (incluso en su casa se ha visto forzado a sobrevivir a un hermano maltratador), en parte porque es especial. Del resto de los personajes infantiles que forman ese mundo, conocemos menos, ya que giran en torno a Ender: son sus amigos o sus enemigos. Destaca su hermana, la única persona con la que mantiene un verdadero vínculo emocional a pesar de la distancia.

Los adultos son personajes secundarios. La solución para hacer desaparecer a los padres de la narración no me ha parecido muy consistente. Sin embargo, los profesores y militares que observan y enseñan a Ender sí tienen peso en la novela. Resultan enigmáticos ya que no sabemos si están del lado de Ender, si le protegen o buscan su destrucción, y esto les hace bastante interesantes.

Respecto al novum (el ataque extraterrestre) estamos ante un hecho fantástico, pero el futuro que creó el autor presenta aspectos de anticipación como el desarrollo de videojuegos interactivos manejados con la mente, realidad virtual o lo que más me ha sorprendido: las redes sociales. En 1985 no podíamos saber a qué nivel llegaría esto. En la novela se juega con la posibilidad de comunicación que ofrecen, el uso que se puede hacer de ellas para influir en los demás o en la política, e incluso en el desarrollo de la Historia. En su contra diré que la parte de la trama que trabaja con esta idea no me ha gustado mucho ni me ha resultado tan verosímil como el resto de los elementos.

Antes mencioné que la novela se adelanta en el aspecto literario. Pensemos en sagas que están teniendo un éxito enorme en los últimos años (juegos del hambre, corredores del laberinto, etc.). Creo que el ambiente y argumento de esta novela podría ser un antecedente de esta tendencia, pero lo bueno es que no tiene como público objetivo el lector adolescente. A pesar de que los protagonistas de la novela son niños, es una novela adulta.

El final es cerrado y abierto a la vez, algo que se entiende al saber que es la primera novela de una saga. También existen varias obras paralelas que cuentan la historia desde el punto de vista de otros personajes, lo que me parece interesante a nivel narrativo. Es obvio que a quien le guste El juego de Ender y quiera profundizar en su mundo tiene muchas páginas por delante. Por mi parte, puedo decir que me ha gustado mucho pero no lo suficiente para empezar a devorar estos otros títulos a corto plazo.

Nada más terminar su lectura, he visto la película (que estaba reservando para después de leer la novela). Me ha provocado sentimientos encontrados. Creo que es una buena película y, visualmente, impecable pero tiene un problema serio: todo está suavizado. Para empezar, el actor que interpreta a Ender no es un niño tan pequeño (curiosamente es casi tan alto como Harrison Ford, que interpreta al coronel Graff). Por ello, todo lo que le ocurre parece más llevadero. Además, las cosas que él mismo hace no son tan terribles y en general, hay escenas en las que más que estar en la Escuela de Batalla, parece que los chicos están en un campamento de verano. Creo que los creadores de la película no han sido valientes, ya que han optado por contar una historia para todos los públicos, y apta para espectadores hipersensibles. Gran error.

Dicho esto, aunque hayáis visto la película, no dejéis de leer la novela ya que su autor sí fue valiente en su momento, además de innovador.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

3 Comentarios

  1. He de decir que, tras ver la película en su momento, creció mi interés de zambullirme en las páginas de esta novela.
    Tras esta reseña, ese interés ha aumentado todavía más.
    Si bien no soy un devorador de ciencia ficción, las premisas que se plasman en este relato me parecen atemporales y el marco en el que se desarrolla meramente circunstancial.
    ¡Una gran reseña!

  2. Pues cuando te animes, la mejor de la saga para mi gusto es la siguiente, “La voz de los muertos”. Luego baja bastante.

    • No eres la primera persona que me dice eso sobre La voz de los muertos. ¡Tengo que hacerle un hueco ya! Gracias por la recomendación.

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