Cuento de Navidad, de Charles Dickens

untitledDespués de dar algunas vueltas a la idea de escribir un post que sirviera de felicitación navideña, creo que he tomado la decisión correcta: releer este texto y escribir una breve reseña.

Sé que ha sido la decisión correcta porque leer a Dickens siempre lo es, y más aún leer cualquiera de sus relatos breves o, como en este caso, una novela corta. En ellos su tono cercano y directo siempre se acaba convirtiendo en una voz que parece que susurra en el oído del lector. Cuanto más conozco a este autor, más me convenzo de que no escribía sus cuentos para ser leídos sino para ser contados.

En “Cuento de navidad” Dickens nos presenta a Ebenezer Scrooge, un hombre de negocios avaro, malhumorado, que reniega de la navidad porque evita tener cualquier contacto amable con otros seres humanos. Esto incluye a su sobrino, que año tras año le invita a cenar con su familia, a pesar de que sabe que siempre le dirá que no. Su empleado, Bob, sufre su egoísmo cobrando un sueldo miserable y pasando frío porque Scrooge no quiere gastar dinero en combustible.

Scrooge es un personaje tópico, como lo son muchos personajes de cuento. Pero Dickens es un maestro en crear personajes tópicos que tienen trasfondo pues representan siempre algo más: una clase social, una sociedad entera o incluso toda una época. Dickens también sabe ponerles en su sitio. Scrooge recibirá la visita de una serie de espectros que le mostrarán el pasado, el presente y el futuro con unos ojos que le causarán más terror que la propia presencia de los fantasmas, con el objetivo de darle una lección.

No voy a desvelar más porque a pesar de ser un clásico entre los clásicos, tal vez muchos lectores de este post aún no lo conozcan. Así que dejo para su disfrute, cualquier sorpresa que se pueda derivar del cuento, incluidas las magistrales descripciones de los fantasmas.

Es un texto breve que tiene de todo un poco: humor, crítica social, terror gótico, fe en el ser humano… No es sólo un cuento, ni es sólo “de navidad”. Es, como siempre que Dickens pone palabras a una idea, un texto universal donde el ser humano, con lo peor y lo mejor que guarda dentro, brilla con todo su esplendor.

¡Felices fiestas!

Compártelo enTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn
Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *