A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos, de VV.AA.

A la deriva en el mar de las lluvias (portada).“A la deriva en el mar de las lluvias” es una antología de relatos de ciencia ficción contemporánea editada por Mariano Villarreal para Sportula.

Como primera impresión me gustaría destacar tres características de este libro. La primera es que incluye algunos autores contemporáneos que ya se están convirtiendo en clásicos, como Ted Chiang y Ken Liu (por mi parte, este libro ha sido mi primer acercamiento a estos dos autores). La segunda es que la antología no olvida a las autorAs (otros editores seguramente lo harían). La tercera es que la calidad de los relatos es muy elevada y, a mi juicio, constante a lo largo del libro.

El primer relato “La señora astronauta de Marte”, de Mary Robynette Kowal pone el listón muy alto para empezar. Trata el tema de la enfermedad y como ésta puede afectar al amor de un pareja madura. También son muy interesantes los roles de género en el sentido de “quién” hace “qué” trabajo, pero sobre todo me ha gustado mucho cómo este relato habla de la generosidad.

Después leemos “Algoritmos para el amor”, de Ken Liu. Hay muchas formas de tratar la cuestión de la inteligencia artificial pero, sin duda, la más interesante siempre es la que contrasta a estos seres artificiales con los humanos y nos lleva a la pregunta “¿quién es más humano?”. Es un relato duro en el que la narradora en primera persona tiene una fuerza que estremece.

A continuación tenemos “Frigonovia”, de Will McIntosh, un relato extremadamente curioso sobre las citas a ciegas, que nos causará agrado y repulsión a partes iguales.

“Regreso a casa”, de Mike Resnick trata del regreso de un hijo pródigo que ha cambiado. No quiero desvelar cómo ni para qué puesto que es realmente impactante. Sin embargo, lo más interesante del relato es la forma cruda, a la vez que conmovedora, en la que trata la difícil relación entre un padre y un hijo. Las escenas que incluyen diálogos con un personaje que sufre demencia senil son los mejores que he leído en mucho tiempo. Este relato junto con el primero son una prueba de que lo mejor de la ciencia ficción es el lado humano de las historias (al escribir esto me dirijo a los lectores que siguen pensando que la ciencia ficción va sólo de robots, extraterrestres o naves espaciales).

“La verdad de los hechos, la verdad del corazón” es un relato de Ted Chiang, autor al que tenía muchas ganas desde que vi la película “Arrival”. Parece que lo que obsesiona a este autor es el lenguaje y la lingüística, temas que tratados de manera inteligente pueden dar lugar a relatos interesantísimos. Sin embargo, este cuento no me ha gustado tanto como esperaba. Tendré que leer algo más de Chiang antes de formarme una opinión.

A continuación, leemos “Si fueras un dinosaurio, amor mío” de Rachel Swirsky. Este texto es una carta de amor. Me ha gustado mucho porque cada vez que veo la convocatoria de algún concurso literario de cartas de amor (hay muchas cuando se acerca el 14 de febrero) pienso: “¿Cómo se puede ser original escribiendo una carta de amor?”. Y eso ha hecho que jamás de los jamases me haya presentado a un concurso de este tipo. Bien, pues esta autora demuestra que una carta de amor nos puede dejar con la boca abierta desde el inicio del relato hasta su última línea.

“La Amaryllis”, de Carrie Vaughn es un cuento postapocalíptico, pero a la vez no deja de ser una historia de pescadores. Y como tal, tiene un halo poético que podemos encontrar en clásicos como “La perla” de John Steinbeck o “El viejo y el mar” de Hemingway. Lo que me ha gustado también es la perspectiva femenina del cuento donde el tema de la maternidad tiene un tratamiento muy interesante.

Para finalizar, la antología acaba con una obra muy distinta a las anteriores ya que no es un relato, sino una novela corta que da título a la antología “A la deriva en el mar de las lluvias” de Ian Sales. Me parece una decisión loable por parte de un editor incluir un texto de esta longitud. Es un formato difícil ya que este tipo de textos a veces son demasiado cortos para ser publicados de forma independiente pero también son demasiado largos para ser parte de una antología de relatos, por lo que tienen una salida difícil a la hora de publicar. Bien, pues aquí vemos como pueden funcionar bien dentro del contraste con los textos anteriores. Contrasta por su extensión pero también por su género, ya que “A la deriva…” es ciencia ficción dura. Dentro de la ciencia ficción no es la variante que más me gusta y he de reconocer que después de leer los cuentos anteriores, el tono deshumanizado y técnico de éste hizo que me costara entrar en la historia. Sin embargo, no quería dejarlo y seguí leyendo. Al final encontré que lo más importante del cuento son sus personajes y, como colofón, tiene un final que me dejó un nudo de emoción en la garganta.

En resumen, ha sido un placer leer esta recopilación. Uno tras otro, cada relato tiene algo que interesa, que sobrecoge o que impacta, siempre dentro de una agradable variedad. Esto ha hecho que ponga en la lista de espera otras antologías que ha publicado la editorial Sportula porque si tienen este nivel, seguro que no me decepcionarán.

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Gema Moratalla García

Gema Moratalla García

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